el mejor final para un embarazo

    Para poner un final de cuento a todos estos meses en los que sois muchos los que habéis compartido conmigo cómo avanzaba mi embarazo desde aquí, me gustaría compartir con vosotros también cómo fue el día de mi parto. Sobre todo, hablaros de cómo todo lo que os he ido contado desde el blog mientras crecía mi barriga mes a mes, los ejercicios, los estiramientos, la alimentación… en definitiva, todos los cuidados para tener un embarazo más saludable, me ayudaron aquel día, y también aprovechar y hablaros sobre qué he comenzado a hacer ya para empezar a recuperarme. Hoy hace una semana que llegaba con mi chico a casa. Madre mía, nunca me había costado tanto escribir un post… ¡qué pocos ratos libres!.

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    Durante todo mi embarazo os he intentado transmitir la importancia de continuar con la práctica de ejercicio para preparar nuestro cuerpo para afrontar todos los cambios que iba a tener que ir soportando conforme avanzase el embarazo y para encontrarnos mejor preparadas para el momento del parto. Y os aseguro que funciona. Como me dijo una amiga aquel día, <tu embarazo no podía terminar de otra manera viéndote hacer “el pino” estando de 38 semanas…. con un parto hippy como para escribir un post!!!>. Así fue, fue un parto natural y muy especial.

    Ingresé el viernes para la inducción después de 41 semanas y 4 días de embarazo, tras varios días sintiendo contracciones pero no lo suficientemente regulares, que al ratito paraban. Aquella mañana fue suficiente una pequeña ayuda para que el proceso se pusiera en marcha por sí solo. Así que, tras el primer control de monitores, tocaba lo que se recomienda siempre en ese momento, recorrer el pasillo de la planta de arriba a abajo para facilitar el trabajo de dilatación. Siempre fiel a mi estilo, con los deportes puestos!

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    Y eso hice, andar dentro de lo que permite un pasillo, y después él: el fitball, que junto a un buen trabajo de relajación y control de la respiración, hicieron que en apenas dos horas cuando llegaron las contracciones más intensas estuviese (sin yo saberlo) a punto de dar a luz sentada encima de la pelota.

   La capacidad de soportar el dolor es diferente en cada persona, reconozco que yo tengo un umbral alto, no creais que soy ninguna heroína, quizás un poquito animalita como me dicen, pero saber o no relajar el cuerpo y controlar la respiración, es el todo o nada cuando llegan las contracciones más fuertes. Me senté desde el primer momento sobre el fitball realizando los movimientos que llevaba haciendo desde semanas atrás con la pelota en casa (si lo leisteis, en el último post os hablé de ello), caminé, volvía al fitball, hice estiramientos, controlé la respiración… y funcionó. En ningún momento de aquel día me tumbé en la cama.

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     No llegaron a poder ponerme los monitores cuando vinieron a por mí al poco tiempo para ver qué tal iba, en la siguiente contracción sentí que mi chico estaba aquí! Y todo fue ya rápido e increíble, no me podía creer que mi parto iba a ser así. Me pasaron corriendo al paritorio, un empujón más y mi chico estaba encima de mi pecho. Fue algo mágico. No hubo tiempo para poner vías, nada! Qué momento más intenso… Pensaba que me quedaría todavía un buen ratito de monitores y de contracciones, y ya estaba todo el trabajo hecho. Además, fue un parto velado, el bebé nació con la bolsa amniótica intacta, sin romper, estaba rodeado de líquido amniótico, protegido en todo momento tal y como estuvo en el útero, lo que es extremadamente raro y extraordinario de ver. Lo llaman “nacer con la coraza de la suerte”… Os podeis imaginar, no podía pedir más. He pasado unos días de felicidad máxima y de emociones, que las que sois mamás entendereis bien… Que bonito poder volver a vivirlo por segunda vez.

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    Estoy convencida que tanto mi preparación previa durante todo el embarazo, como el trabajo de control de la respiración, la capacidad aprendida de relajar el cuerpo y dejar que fluya la energía, la sangre, el oxígeno… en definitiva, el trabajo para superar mejor cada contracción,  ha tenido mucho que ver en cómo ha sido mi parto. Y también lo rápido que me recuperé físicamente esa misma tarde. Es verdad que pudieron surgir complicaciones o algún problema fuera de mi control y que nada de esto hubiera podido ser, pero me gusta creer que si nada falla, el resto es cosa nuestra y de cómo lleguemos de preparadas física y mentalmente para afrontar el parto. Y hay que prepararlo, tomarnos sobre todo las últimas semanas como un “ensayo general” antes de una función. Porque si no, de nada sirve en ese momento que dispongas de una pelota de pilates, que intentes concentrarte en tu respiración, relajarte… si no lo has trabajado previamente, será mucho más difícil mantener el control.

Así que no puedo estar más feliz por cómo fue todo.

 

OS CUENTO CÓMO ME RECUPERO EN ESTA PRIMERA SEMANA

   Al día siguiente de salir del hospital estaba en la calle dando la primera vuelta al barrio, me sentía muy bien y sin molestias y una semana después me siento totalmente recuperada. Creo que es lo primero y lo que deseamos todas, andar en cuanto se pueda.

   Durante todo el día hago ejercicios muy sencillos para trabajar la musculatura del suelo pélvico, como activar la zona cada vez que levanto peso o estornudo, o simplemente realizar pequeñas contracciones cuando estoy haciendo cualquier tarea en casa o con el bebé en brazos. Esto es fundamental para prevenir la incontinencia, los escapes de pipí que son algo muy frecuente estos días y que pueden dar mucho la lata durante mucho tiempo después tras ser mamis. También he comenzado a hacer de 10-12 repeticiones un par de veces al día de abdominales hipopresivos, que son una combinación de respiración y de contracción de la musculatura de la zona perineal y del suelo pélvico. 

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   Se me había olvidado lo que era tener un saquito de papas de 4 kilos en brazos, así que hay noches que no me he podido ir a la cama sin hacer antes estiramientos, de espalda, de cuello y musculatura posterior de las piernas por miedo a levantarme al día siguiente tiesa como una tabla. Estas zonas se sobrecargan muchísimo de cargar con el bebé.

    Y por último, me doy desde el primer día unos masajes en el abdomen que me enseñó mi madre, basados en técnicas de shiatsu para ayudar al útero a volver a su sitio.

    Y como siempre, tratando de cuidar al máximo la alimentación, no comer cualquier cosa estos días en lo que todo es falta de tiempo para una misma es fundamental para combatir la fatiga y el cansancio que comienza a acumularse, prevenir el estreñimiento, facilitar la eliminación de líquidos, etc. Y  tomo un extra de vitaminas y hierro. E importantísimo beber mucho agua, un cuerpo hidratado se recupera mejor.

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  Y me encantaría poder añadir que descanso… que es importantísimo… Pero esto, lo cierto es que poquito!

     Y bueno, así termina este capítulo de mi vida, y comienza otro… más bonito aún. Os seguiré hablando de ejercicios posparto y otras cositas pronto. Gracias por estar ahí y compartir mi ilusión. Ayer me llegaba por Instagram un mensaje que casi me emociona, y es que nunca me imaginaba que realmente puedas llegar de verdad e inspirar a otras personas, en este caso, embarazadas como yo, a vivir su #embarazoenmovimiento… Muchas gracias, prometo seguir animándoos desde aquí!

mi chico

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